¿Por qué Hollywood quiere que los espectadores piensen que la muerte es preferible a la vida con una discapacidad?
«Éste es el tipo de disposición médica que deberías legislar… proporciona tratamiento a aquellos de tus ciudadanos cuya constitución física sea buena. En cuanto a los demás, lo mejor será dejar morir a los que no estén sanos…»
«La República» – Platón
Nadie debe hacerse la ilusión de que Hollywood imita la realidad. La industria cinematográfica se dedica a la fantasía. No pretende ser un reflejo de la «vida real». En el centro de esta fantasía están los personajes. En su inmensa mayoría, son seres humanos físicamente perfectos, sin defectos y estéticamente perfectos. Hollywood suele exhibir a este «humano ideal». Por eso las imágenes de los actores y actrices se someten al proceso de «trabajo de belleza», incontables horas de trabajo en las que los artistas retocan y mejoran digitalmente a sus sujetos para que parezcan antinaturalmente perfectos[1] El propósito de este proceso es hacer que las personas parezcan naturalmente perfectas. Se pretende que sean algo que el público deba emular. Al fin y al cabo, ¿quién no querría ser joven y estar en plena forma física? Independientemente de cómo se consiga esa perfección.
Las personas que no mantienen los ideales de perfección genética, o están limitadas por una discapacidad, aparentemente no tienen cabida en esa versión de la sociedad. Es la razón por la que el personaje Will Traynor de «Yo antes de ti» y Maggie Fitzgerald de «Million Dollar Baby» piden que se les aplique la eutanasia. Eran respectivamente rico (Traynor) y atléticamente dotada (Fitzgerald), cuando vieron cómo su posición en la sociedad se ponía patas arriba por sus discapacidades. A pesar de contar con personas que se preocupaban por ellos y por ellos, persistieron en su deseo de morir. Estos personajes representan perfectamente la creencia de que es mejor morir que vivir con una discapacidad física.
Esta opinión no es nueva. Hace miles de años, la sociedad griega compartía esta creencia. Platón deseaba librar a la población de las personas discapacitadas porque consideraba que no tenían una calidad de vida asociada a la dignidad humana[2]. Esta postura parece inquietantemente similar a la que defiende la industria cinematográfica. ¿No es Hollywood más que una versión del sigloXXI de la República de Platón? ¿Han fracasado nuestros pilares del entretenimiento a la hora de evolucionar más allá de una opinión de hace 2500 años sobre el ideal físico? Y lo que es más importante, ¿deberíamos esperar algo mejor de la industria cinematográfica dominante? Al fin y al cabo, mucha gente ve películas para evadirse de la realidad. La fantasía, más que la realidad, crea un entretenimiento mucho mejor y una evasión más fácil, al tiempo que ofrece al público algo a lo que aspirar: la perfección física.
La antigua civilización griega constituyó los cimientos de la civilización occidental. Sin embargo, hace tiempo que decidimos que no todos los aspectos de su sociedad eran ideales (creían que la vida cotidiana estaba controlada por seres omnipotentes e inmortales, que a menudo tenían un cruel sentido del humor). Con el tiempo, desechamos muchos de esos ideales. ¿No es hora de que la industria cinematográfica abandone su visión de las discapacidades físicas? O quizá deberíamos rezar a los dioses del amor y la belleza para que así sea.






